miércoles 1 de febrero de 2012

Ilustrando la crisis (XXVIII): Más salidas profesionales


Lo triste es, sin duda, la concienciación de los estudiantes, que ya no estudian con la ilusión que antes. Realmente, una cosa es soñar qué quieres ser de mayor, y otra muy distinta estudiar para ello. Ya no se sabe si servirá el esfuerzo del estudio, pero por si acaso es otro el que tiene la oportunidad de quedarse con un buen trabajo, nos esforzaremos al máximo para ser los mejores.

Quien se haya pasado por mi web o por mi perfil en Linkedin, sabe que me he preparado bastante, y no sólo en un terreno, por si acaso. La verdad es que desde que tengo 18 años, estudio y trabajo a la vez, excepto ahora, que por primera vez en mucho tiempo, no estoy estudiando porque el trabajo me roba bastante tiempo (y que siga así, no vaya a ser que alguien me lea, piense que me molesta y me despida). Es irritante y frustrante para mí tener un puesto de trabajo que no tiene nada que ver con mi preparación universitaria y a través de cursos y demás.


Yo he llegado a un punto, y no me siento ni orgullosa ni avergonzada, en el que no sé qué quiero ser de mayor, y además, me importa un cuerno, porque, o pienso así, o no voy a ser feliz. Me conformo con tener un trabajo con un horario concreto, en el que rara vez doy horas de más, a veces incluso me las pagan, pero sobre todo que a fin de mes (mentira, a primeros, casi mediados) me ingresen en mi cuenta corriente una nómina (no entremos en detalles de si es justa), y que cuando salga de trabajar pueda dedicarme a hacer cosas que me gustan y tener mis necesidades cubiertas en todos los sentidos. Si me gusta o no mi trabajo es algo que ha dejado de ser relevante. Aún así, siempre procuro encontrarle lo bonito y lo estimulante al trabajo que realizo. En el fondo, actualmente mi trabajo encierra belleza, de no ser así no habría creado un blog expresamente para plasmar dicha belleza.

Pero sí, me parece triste cómo están las cosas. No hacemos más que quejarnos, porque, francamente, no tenemos oportunidad de hacer otra cosa al respecto. El país funciona así, pues funciona así, y nadie nos escucha porque, de hacerlo, les darían la patada y dejarían de mandar. Total, los de ahí arriba están para llenarse el bolsillo, y si a alguien se le ocurriese no apartar esa pasta para sí mismo y repartirla entre los paisanos, puede que acabase incluso muerto en extrañas condiciones.

No sé, ¿qué pensáis? Yo intento dar rienda suelta a mis ambiciones y aspiraciones en mi tiempo libre y así ser más feliz. El trabajo no lo es todo y soy de ese porcentaje que aún conserva el empleo. Cómo lo lleváis vosotr@s?

4 comentarios:

  1. Me quedo con lo último que has dicho "el trabajo no lo es todo" y lo digo con conocimiento después de una larga vida laboral en la que durante muchos años fui "adicta al trabajo", porque era el trabajo que me gustaba, para el que me había preparado y sobre el que lo volqué todo. El resultado de todo ello es que si, es verdad que he trabajado "a gusto" mucho tiempo, pero al final creo que dediqué demasiado tan sólo por un sueldo, mientras aparcaba las otras cosas que me gustaban.
    Lo bueno de tener una edad es que ahora no me implico, hago lo estrictamente necesario en el trabajo, y dedico mis horas libres a hacer aquello que me satisface.
    Entiendo que la gente joven lo tiene muy crudo, sin embargo creo que no deberían desinflarse por ello, porque quien sabe si en un futuro todo se vuelve del revés y pueden ejercer su profesión. Tampoco es conveniente que se desanimen!
    Y por otro lado, no es un problema exclusivo de este país.

    ¡Guauuu, cómo molan estos debates!

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    1. Yo entiendo que ahora mismo no están las cosas como para jugar con nuestro puesto de trabajo, y procuro que no puedan tener queja, pero es lo que dices tú: de más tampoco pienso dar. Y si comparan y ven que otra gente hace más que yo, pues bueno, pueden pensar lo que quieran, que yo lo que veo es que le pagan lo mismo que a mí y no tiene más derechos por pringar más. Si viese ventajas en ese tipo de comportamiento, ya lo habría adoptado yo también.

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  2. Es una pena como están las cosas, pero para mí lo peor es que estar preparado (con estudios me refiero), parece que está pasando a un segundo plano, con lo que es más fácil ganar más dinero en trabajos que no se necesita dicha preparación que en trabajos que sí. Y en los trabajos que se necesita preparación, pasan de contratar a gente preparada, porque vale más o si no, cogen a gente preparada, pero les pagan menos.

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    1. Eso que dices es también lo que ocurre, que si por fin cogen a alguien, están tomándole el pelo. Me crispa los nervios.

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Que viva la libertad de expresión, pero lo más educadamente que sea posible...